Chariot

Cristina Cañavate: « Vivimos en la sociedad del usar y tirar; y parece que no apreciamos tanto las cosas como se apreciaban antes. »

“Aún sabiendo que mañana se acabará el mundo, todavía hoy plantaría un árbol”

Thomas Alburquerque

Entrevista de Thomas Alburquerque.
Fotografías de S. Belando.

Hoy más que nunca somos testigos del impacto de nuestras decisiones. Cómo, con la simple acción de quedarnos en casa, salvamos vidas. Este poder se extiende más allá de estas semanas. En este momento en el que el planeta vuelve a respirar y el aroma a azahar se percibe desde nuestros balcones, podemos dar otro paso. Ser capaces de proteger algo más. Siempre lo hemos sido.

Hace unos días nos reunimos y conversamos con Cristina Cañavate, presidenta de la organización Zero Waste de la Región de Murcia. Aprendimos mucho con ella pero, en vez de adelantarnos, os dejamos la interesantísima entrevista que hicimos. Va de apreciar más lo que tenemos, de valorar lo que tenemos y nuestro entorno. De añadir más vida a nuestra vida.

– El Zero Waste es un término muy bien definido: no generar ningún tipo de residuo. ¿Dirías que eso es posible, que es el objetivo que buscamos, o más bien una meta por la que guiarnos hacia un camino más consciente y respetuoso?

El concepto de ser completamente Zero Waste y no generar ningún residuo es utópico, no es algo que podamos hacer realidad. Por el mero hecho de existir ya estamos generando residuos. El Zero Waste es el objetivo al que tenemos que tender, y cada uno tiene que ir poniéndose su propio límite. Todos tenemos estilos de vida diferentes, y entornos que nos facilitan en mayor o menor medida acercarnos a esta meta que es el Zero Waste. Tampoco se trata de sufrir en el proceso, sino comenzar el camino hacia ese residuo cero, con orgullo, satisfacción, y sabiendo las desventajas que este estilo de vida puede tener. 

 

– Cuando pienso en el Zero Waste, siento que hemos olvidado. Nuestras abuelas ya utilizaban cestos y bolsas y pañuelos de tela. Guardaban el agua en botijos, aplicaban sus conocimientos para elaborar sus propios remedios, etc. Ahora, tenemos que reaprender todo eso… ¿por qué crees que la gente ve tan difícil volver a un estilo de vida que ha sido próximo en el tiempo?

Hace 50 años el plástico no estaba tan metido en nuestras vidas. Y no es una cosa solo de plástico, cuando hablamos de residuo cero hablamos de todo, de la comida, de la ropa,… de que ahora vivimos en la sociedad del usar y tirar; y parece que no apreciamos tanto las cosas como se apreciaban antes. El hecho de que te costaban más las cosas implicaba que las cuidabas mucho más. Antes se cuidaba mucho todo, ahora te encuentras un sofá por menos de 200€ . Este abaratamiento en el precio de muchas cosas se produce por la introducción de materiales más económicos, incluso si nos metemos en temas más escabrosos, por la propia explotación laboral que se produce, no solo en otros países, sino aquí en España. Hay que pensar que el Zero waste es solo la punta del iceberg, porque aunque veamos la basura como punto final de algo, en realidad el origen está en el consumo, y en de dónde y cómo se sacan los materiales. Al final hay un hilo del que tirar bastante grande. 

 – En el libro “Hacia un futuro vegano” de Tobias Leenart, se aboga por el pragmatismo, por sumar en vez de enfrentarse los unos a los otros. ¿Crees que el veganismo y el Zero Waste son movimientos que tienen puntos en común? ¿Que van de la mano, o son posiciones que no comparten una misma problemática?

Veo un paralelismo con el mundo del veganismo porque, al final, la industria cárnica es la más contaminante del mundo; si queremos hacer algo para mejorar el mundo en el que vivimos en cuanto a medio ambiente se refiere, lo primero es dejar de consumir productos cárnicos. Obviamente no es obligatorio ser vegano para seguir el movimiento Zero Waste, pero al final el paralelismo es ese, ambas tratan de modificar tus hábitos del día a día para lograr un objetivo final que es reducir la contaminación medioambiental. 

Otro punto en común es la apreciación de las cosas, tener sensibilidad hacia lo que estás utilizando, de valorar el impacto de tus acciones. Al final es una cosa que empodera al individuo porque él tiene el poder de cambiar su entorno con pequeñas acciones.

Al final las razones que llevan al veganismo pueden ser muy variadas: empatía con lo animales, salud,… Pero aporta mucho al objetivo final del Zero Waste

 

– Si alguien quisiera empezar a reducir su consumo y residuos, ¿cómo le recomendarías comenzar? 

Hay mucha gente que me pregunta, ¿Cómo empiezo?. Y hay que tener claro que ese es el comienzo: cómo empezar, no cómo cambiar de la noche a la mañana. Hay gente que llega a su casa después de una de mis charlas, o de leer esta entrevista por ejemplo, y dice “Buah, estoy rodeado de plástico” o “Tengo demasiados productos de usar y tirar”. Bueno, no pasa nada, lo primero que hay que hacer es tomárselo con calma y empezar con cosas fáciles. Por ejemplo, yo tengo un comercio y les hemos puesto un precio a las bolsas de papel; el hecho de ponerle un precio ya hace que mucha gente decida comprarla o no. A mucha gente le incita a traerse su propia bolsa de tela que ni pesa, ni ocupa espacio y es muy fácil de llevar. Al final la dificultad de esto es más coger el hábito, en este caso, llevar siempre la bolsa contigo. Esto es un ejemplo de una sola cosa, a partir de ahí ya comienzas a preguntarte, ¿Qué es lo siguiente? Vas poco a poco, desde  cambiar esos típicos residuos del día a día, hasta dejar de comprar un desodorante envuelto en plástico y acabar haciéndolo tu mismo. El caso es ir siempre buscando que hacer, y cómo ir dejando de generar residuos.

 

-¿Cómo y porqué empezaste tú? ¿Cuál es tu historia? 

Desde pequeña siempre me ha encantado la naturaleza, los animales, etc… Sin embargo, mi carrera profesional la estaba dirigiendo hacia el ámbito de los negocios internacionales; que no son precisamente los más respetuosos con el planeta. Además, esta profesión me ha permitido estar en muchos países, y estuve viviendo en China un tiempo. Allí los niveles de contaminación en el aire son muy frecuentes, al salir de casa al igual que mira el tiempo que va a hacer, miras los niveles de contaminación por si había que ponerse o no la mascarilla. En Singapur también ocurre, existe una nube de humo procedente de la quema de bosques en Indonesia para sacar aceite de palma. Cuando esto pasaba todo se llenaba de anuncios, ¡advertencias diciéndote que no podías salir a la calle! A mí estas experiencias me supusieron un shock, y me pregunté “¿Qué puedo hacer yo para no contribuir a eso?” No podía ir a las fábricas de China a gritarles que pararan de producir, o ir a los bosques de Indonesia a pedirles que pararan de quemar árboles. Llegué a la conclusión de que lo único que podía hacer era  cambiar cosas de mi día a día que fueran en contra de esa dirección

Buscando información sobre cómo cambiar mis hábitos encontré el Movimiento Residuo Cero, pero no había nada de información en español, solamente en inglés. Así que empecé a sentir el interés de llevarlo a cabo y, a la par, contar en español que es el Zero Waste, los beneficios que tiene, alternativas,… Crear una especia de diario con mi experiencia para que la gente conozca el movimiento.

Así que al volver de Singapur me puse manos a la obra y me dediqué a difundir el Movimiento Residuo Cero a través de mi blog, y mi canal de Youtube. De ahí comenzaron a salir colaboraciones, charlas,; se empezó a hablar del tema residuo cero. Después surgió la oportunidad de trabajar para Foodtopía, que comparten una ideología muy Zero Waste. Y también creé la Asociación Residuo Cero Región de Murcia, con más personas de la Región que compartían esta preocupación.

– Y, ¿cómo auguras el futuro del Zero Waste? 

Pues lo veo un poco jodido [se ríe]. Más que nada porque no es solo el tema residuos cero, sino que la población mundial no para de aumentar, los recursos son limitados… Por ejemplo, a día de hoy en España consumimos recursos equivalentes a 1,8 Españas. Es decir, la demanda de los que consumimos es mayor de lo que nos puede ofrecer los recursos del país. Y en Murcia es aún peor, necesitamos 8 Murcias para satisfacer la demanda actual. Son cifras que asustan pero mira, lo mejor es coger el toro por los cuernos y ponerse al lío. A mi me encanta la frase: “Aún sabiendo que mañana se acabará el mundo, todavía hoy plantaría un árbol”. Es una forma de decir: “me da igual lo que hagan los demás, yo no voy a dejar de hacer las cosas como creo que deben hacerse porque pronosticamos un futuro que no sea positivo”.

 

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